DBCA tras UPGRADE a 10.2.0.3 (sólo ’software’)

10 Septiembre 2007

Los que lean este blog de forma más o menos habitual sabrán de mis últimas aventuras con Oracle Enterprise Linux.

El caso es que, después de conseguir al fin que el Linux viera en la máquina los dos discos Serial ATA que traía, me dispuse a instalar Oracle 10gR2. El plan era básicamente repetir los pasos que di aquí y aquí.

Pero, para hacer más rápido el proceso -tal y como hice aquí con la 9iR2 – se me ocurrió que podría hacer una instalación ’sólo software’ de 10.2.0.1 e inmediatamente actualizar a 10.2.0.3.

La idea parecía buena, y las instalaciones discurrieron sin novedades dignas de mención. Pero cuando me dispuse -ya con la versión 10.2.0.3- a crear una base de datos utilizando el asistente DBCA (Data Base Configuration Assistant) empezaron a saltar errores inesperados e inexplicables. Tras varios intentos, probé a generar los ’scripts’ y ejecutarlos ‘a mano’ (por otra parte, es lo que hago habitualmente, pero esta vez tenía algo de prisa…) con los mismos desesperanzadores resultados.

Así que me dediqué a mirar el ‘alert log’ y por fin descubrí lo que me estaba impidiendo crear una base de datos. Como se dice aquí, Oracle espera que tras una actualización a 10.2.0.3 lo siguiente que hay que hacer es arrancar la instancia con la opción ‘UPGRADE’. Esto hay que hacerlo incluso aunque no haya ninguna base de datos creada que actualizar. Pero los ’scripts’ generados por el DBCA no tienen en cuenta esta coyuntura. Resultado: no había forma de que el DBCA (o los ’scripts’ generados por éste) pudieran ejecutarse, ya que efectúan ’startups’ sin la dichosa opción ‘UPGRADE’. Modificar los ’scripts’ a mano tampoco me ayudó, ya que entrábamos en una especie de juego de ‘pescadilla que se muerde la cola’ (o como dicen los anglosajones ‘catch-22′).

Solución: tras borrarlo todo, comenzar de nuevo. Instalar Oracle 10.2.0.1. Crear una base de datos (cualquiera minúscula sirve) y luego efectuar la célebre actualización (upgrade) a 10.2.0.3 con sus 900 Mb de nada…

O al menos eso es lo que yo hice (y resultó).

Saludos.

Carlos.