Adoro CentOS 5.1

13 Julio 2008

¿Qué se puede hacer una calurosa tarde de julio estando de ‘rodríguez’? Instalar (por fin) CentOS 5.1.

Llevaba mucho tiempo demorándolo, pero el trabajo, los bichos nº1 y nº2 y, en fin, la vida no me daba un respiro.

También hay que decir que estuve dudando sobre qué distribución Linux instalar, una ‘desktop’ (Ubuntu) o una ’server’ (CentOS), pero el hecho de que actualmente esté trabajando en un proyecto en el que Teradata corre en dos nodos SuSE 64 (y en el que, a falta de alguien mejor, estoy haciendo labores de ’system administrator’) me decidió por la segunda opción. Además vamos a recibir un servidor RedHat para labores de ETL…

Así que me decidí por CentOS. Y no me arrepiento.

El ‘viejo’ equipo familiar que aun tenía Windows 2000 (y que nadie usaba) ha vuelto a la vida. Y de qué forma. La instalación fue como la seda y hasta mis temidos (e históricos) problemas con el micrófono han desaparecido (¡!).

Como ya he dicho, la instalación fue como la seda y el sistema (un P-IV con 1Gb RAM y discos IDE de 80Gb y 20Gb) va de maravilla. Todo el ‘hardware’ fue correctamente detectado y puesto a funcionar (ha pasado mucho tiempo desde que el Linux era algo sólo para ‘techies’: incluso en distribuciones ’server’ las cosas se han simplificado enormemente) .

A partir de ahí, mi software favorito: Firefox 3, Thunderbird (pese a evolution pre-instalado), XMMS para los mp3, MPlayer y VLC para la multimedia, JEdit como editor de programación, y NetBeans 6.0 como IDE. Y mi adorado Skype, por supuesto.

Pero la cosa no acabará aquí: Una instalación de Oracle es obligatoria, y llevarla a 10.2.0.4, un reto. También es posible que por fin pruebe VMware Server 2.0 beta (la versión 1 es la que uso en el Windows XP), y más, y más…

Así que estoy feliz con mi CentOS, pero eso no es nada comparado con el acontecimiento de que el bicho nº 2 ha empezado a andar. Sin avisar. De repente se puso a andar. Le ha cogido el tranquillo y parece el conejito de Duracell… (la baba me cae a chorros).

Saludos.

Carlos.