You can’t get what you want…

…’till you know what you want.

Eso, aparte de una canción de mi admirado Joe Jackson, es lo que deberían tener en cuenta los jefes (en especial los míos) a la hora de abordar las peticiones de los clientes.

Antes de poner a los programadores en zafarrancho de combate se debería tener muy claro qué es lo que realmente quiere el cliente, porque muchas veces lo que cree que quiere (o lo que dice que quiere) no es lo mismo que lo que realmente quiere (aunque claro, esto se descubre mucho más tarde, cuando la fase de desarrollo está ya muy avanzada). Mantener reuniones ‘de tercer grado’ (*) con él, analizando y explicándole las consecuencias (muchas veces inadvertidas para el propio cliente) de sus peticiones, clarificándolas y obteniendo una buena, clara y detallada definición de requisitos ahorran muchas horas de trabajo posterior deshaciendo lo hecho “porque se entendió que se quería esto y lo que realmente se quería era esto otro”.

Desafortunadamente, para ello es necesario que el interlocutor con el cliente (el jefe en cuestión) tenga unas aptitudes técnicas suficientes y cierta capacidad de análisis. Y eso no es lo más frecuente…

La tentación de parecer ‘solventes y efectivos’ asegurando que la petición será satisfecha en poco tiempo sin advertir las complejidades ocultas que conlleva, y que mete al equipo de desarrollo en un campo de minas, es algo que he visto ya muchas veces…

Más tarde, cuando peor estén las cosas (plazos de entrega, errores de diseño que deberían haber aparecido en la fase -inexistente- de diseño…) y el equipo de desarrollo pida algo más de tiempo, surgirá el argumento de que ‘nos hemos comprometido con el cliente en tal y cual… y hay que hacerlo’ cuando ese plural (‘nos hemos comprometido’) no es más que un plural mayestático (quien realmente se comprometió, sin tener en cuenta las consecuencias y viabilidad del compromiso adquirido fue el jefe) que nos devuelve a un teorema que he enunciado después de muchos años de experiencia en el desarrollo de ‘software’:

“Cuando alguien utiliza formulas impersonales (‘hay que…’, ‘habría que…’) o reflexivas (‘se debería…’) sobre una tarea a realizar, es que ese alguien no será el encargado de hacerla.”

Saludos.

Carlos.

* El término ‘reuniones de tercer grado’ lo he tomado prestado de mi compañera R.

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